—¿Lo harás, Jason? —dice—. No te lo pediría si hubiera cualquier otra
—Más que seguro que no hay otra forma —digo—. Claro que lo haré. Dije que lo haría, ¿o no? Solo que ahora tendrás que hacer exactamente lo que yo diga.
—Sí —dice ella—, lo haré. Así que le dije dónde debía estar y fui a la caballeriza. Me di prisa y llegué justo cuando estaban desenganchando el carruaje. Le pregunté si ya lo habían pagado y dijo que no y le dije que la señora Compson había olvidado algo y lo quería de nuevo, así que me dejaron llevármelo.
Mink conducía. Le compré un cigarro, así que estuvimos dando vueltas hasta que empezó a oscurecer por las calles secundarias donde no lo vieran. Luego Mink dijo que tenía que devolver el tiro y entonces le dije que le compraría otro cigarro y así nos metí por el callejón y crucé el patio hacia la casa.
Me detuve en el vestíbulo hasta que pude oír a mamá y al tío Maury arriba, luego seguí hacia la cocina. Ella y Ben estaban allí con Dilsey. Dije que mamá la quería y la llevé a la casa. Encontré el impermeable del tío Maury y se lo puse y la tomé en brazos y volví al callejón y subí al carruaje.
Le dije a Mink que condujera hasta la estación. Le daba miedo pasar por la caballeriza, así que tuvimos que ir por el camino de atrás y la vi de pie en la esquina bajo la luz y le dije a Mink que arrimara el carruaje a la acera y que, cuando dijera Arre, le diera un latigazo al tiro. Luego le quité el impermeable y la acerqué a la ventanilla y Caddy la vio y dio como un salto hacia adelante.
“¡Arre, Mink!”, le digo, y Mink les dio un latigazo y pasamos junto a ella como un camión de bomberos.