—Sabes que te azota cuando mojas el vestido —dijo Versh.
“No está mojada”, dijo Caddy. Se puso de pie dentro del agua y se miró el vestido. “Me lo quitaré —dijo—. Así se secará”.
“Apuesto a que no te atreves”, dijo Quentin.
—Apuesto a que sí —dijo Caddy.
—Apuesto a que más te vale que no —dijo Quentin.
Caddy se acercó a Versh y a mí y nos dio la espalda.
“Desabróchatelo, Versh”, dijo ella.
—No lo hagas, Versh —dijo Quentin.
—No es de mi incumbencia —dijo Versh.
—Desabotúchatelo tú, Versh —dijo Caddy—. O le voy a decir a Dilsey lo que hiciste ayer.
Así que Versh se lo desabotonó.
—Quítate el vestido —dijo Quentin.
Caddy se quitó el vestido y lo tiró a la orilla. Luego no llevaba puesto nada más que el corsé y los calzones, y Quentin le dio una bofetada y ella resbaló y cayó al agua.
Cuando se levantó, empezó a salpicarle agua a Quentin, y Quentin le salpicó agua a Caddy. Parte del agua nos salpicó a Versh y a mí, y Versh me levantó y me puso en la orilla. Dijo que iba a ir con el chisme sobre Caddy y Quentin, y entonces Quentin y Caddy empezaron a salpicarle agua a Versh. Él se metió detrás de un arbusto.
—Voy a decírselo a mamá —dijo Versh.