padres contuvimos la marea de la agresión helena o extranjera, es un tema demasiado familiar para mis oyentes como para explayarme en él, y por tanto lo omitiré. Pero cuál fue el camino por el que alcanzamos nuestra posición, cuál la forma de gobierno bajo la cual creció nuestra grandeza, cuáles las costumbres nacionales de las que brotó; estas son cuestiones que puedo intentar resolver antes de proceder a mi panegírico sobre estos hombres; ya que considero que este es un tema sobre el cual en la ocasión presente un orador puede detenerse con propiedad, y al que toda la asamblea, ciudadanos y extranjeros por igual, puede escuchar con provecho. “Nuestra constitución no copia las leyes de los estados vecinos; somos más bien un modelo para otros que imitadores nosotros mismos. Su administración favorece a la mayoría en lugar de a la minoría; por esto se la llama democracia. Si miramos las leyes, estas otorgan justicia imparcial a todos en sus diferencias privadas; si miramos la posición social, el ascenso en la vida pública recae sobre la reputación de capacidad, sin permitir que las consideraciones de clase interfieran con el mérito; ni la pobreza tampoco cierra el paso; si un hombre es capaz de servir al estado, no se lo impide la oscuridad de su condición. La libertad de que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende también a nuestra vida ordinaria. En ella, lejos de ejercer una vigilancia celosa unos sobre otros, no nos sentimos llamados a enojarnos con nuestro vecino por hacer lo que le place, ni siquiera a dedicarle esas miradas injuriosas que inevitablemente resultan ofensivas, aunque no inflinjan un castigo positivo. Pero toda esta holgura en nuestras relaciones privadas no nos vuelve anárquicos como ciudadanos. Contra esto, el temor es nuestra principal salvaguarda, enseñándonos a obedecer a los magistrados y a las leyes, particularmente a aquellas que se refieren a la protección de los agraviados, ya estén escritas o pertenezcan a ese código que, aunque no escrito, no puede infringirse sin una deshonra reconocida. “Además, proporcionamos abundantes medios para que la mente se refresque de las ocupaciones. Celebramos juegos y sacrificios durante
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VI. Beginning of the Peloponnesian War
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