Bolbe desemboca en el mar, cenó allí y prosiguió su marcha durante la noche. El tiempo era tempestuoso y nevaba un poco, lo que le animó a apresurarse para tomar, si era posible, a todo el mundo en Anfípolis por sorpresa, salvo al grupo que iba a traicionarla. La conjura la llevaban a cabo unos naturales de Argilo, colonia de Andros, residentes en Anfípolis, donde tenían también otros cómplices ganados por Pérdicas o los calcideos. Pero los más activos en el asunto fueron los habitantes de la propia Argilo, que está muy cerca, de quienes los atenienses siempre habían sospechado y que albergaban planes sobre el lugar. Estos hombres vieron entonces llegar su oportunidad con Brídas, y habiendo estado durante algún tiempo en correspondencia con sus compatriotas en Anfípolis para la traición de la ciudad, lo recibieron inmediatamente en Argilo, se rebelaron contra los atenienses y esa misma noche lo llevaron hasta el puente sobre el río; donde encontró solo a una pequeña guardia para oponérsele, estando la ciudad a cierta distancia del paso y las murallas sin descender hasta él como en la actualidad. Esta guardia fue rechazada fácilmente por él, en parte debido a que había traición en sus filas, en parte por el estado tempestuoso del tiempo y la brusquedad de su ataque, logrando así cruzar el puente y adueñarse inmediatamente de todas las propiedades situadas en el exterior, ya que los anfipolitanos tenían casas por todo aquel barrio.
El paso de Brásidas fue una completa sorpresa para la gente de la ciudad; y la captura de muchos de los que estaban fuera, junto con la huida del resto hacia el interior de la muralla, se combinaron para producir una gran confusión entre los ciudadanos; sobre todo porque no confiaban los unos en los otros.