a la paga), se acordó que se daría el equivalente a la paga de cinco naves por encima de los tres óbolos diarios por cada hombre; pagando Tisafernes treinta talentos al mes por cincuenta y cinco naves, y al resto, por tantas naves como tuvieran por encima de ese número, a la misma proporción.
El mismo invierno, los atenienses en Samos, a los que se habían unido treinta y cinco naves más procedentes de la metrópoli al mando de Cármino, Estrombíquides y Eucatemón, llamaron a su escuadra de Quíos y a todas las demás, con la intención de bloquear Mileto con su armada y enviar una flota y un ejército contra Quíos, echándose a suertes los respectivos cometidos.
Llevaron a cabo este propósito: Estrombíquides, Onámacles y Eucatemón zarparon contra Quíos, que les había tocado en suerte, con treinta barcos y una parte de los mil infantes pesados que habían estado en Mileto, en transportes; mientras que el resto permaneció dueño del mar con setenta y cuatro naves en Samos y avanzó sobre Mileto.