Al comenzar el invierno siguiente, Ramfias y sus compañeros penetraron hasta Pierio, en Tesalia; pero como los tesalios se opusieron a que avanzaran más y Brásidas, a quien venían a reforzar, había muerto, se volvieron a casa, pensando que el momento había pasado, pues los atenienses habían sido derrotados y se habían marchado, y ellos no se veían capaces de llevar a cabo los planes de Brásidas. La causa principal de su regreso, sin embargo, era que sabían que, cuando partieron, el parecer de los lacedemonios era en realidad favorable a la paz.
En efecto, así sucedió que inmediatamente después de la batalla de Anfípolis y la retirada de Ramfias desde Tesalia, ambos bandos cesaron de proseguir la guerra y volviéndose hacia la paz prestaron atención a ella. Atenas había sufrido gravemente en Delio, y poco después de nuevo en Anfípolis, y ya no tenía aquella confianza en su fuerza que antes le había hecho rechazar las negociaciones, en la creencia de una victoria definitiva que su éxito en aquel momento le había inspirado; además, temía que sus aliados se vieran tentados por