en Triopio, aunque sus tripulaciones lograron escapar de ellas. Tras esto, los atenienses navegaron hacia Cnido, asaltaron la ciudad —que estaba desamurallada— y por poco la toman; y al día siguiente la volvieron a asaltar, pero con menos eficacia, pues los habitantes habían mejorado sus defensas durante la noche y habían recibido refuerzos de las tripulaciones escapadas de las naves en Triopio. Los atenienses se retiraron entonces y, tras saquear el territorio de Cnido, regresaron a Samos.
Por el mismo tiempo llegó Astíoco a la flota en Mileto.
El campamento peloponesio seguía estando bien abastecido, ya que recibía una soldada suficiente y los soldados aún conservaban en su poder el gran botín tomado en Yaso. Los milesios mostraban también un gran entusiasmo por la guerra.
No obstante, los peloponesios consideraban que el primer pacto con Tisafernes, hecho con Calcideo, era defectuoso y más ventajoso para él que para ellos; en consecuencia, estando todavía allí Terímenes, concluyeron otro que decía así: