Acamparon y, tras pasar ese día devastando el territorio de Tanagra, permanecieron allí durante la noche; al día siguiente, después de derrotar a aquellos de los tanagreos que habían salido a enfrentarse a ellos y a unos tebanos que habían acudido en ayuda de los tanagreos, se apoderaron de algunas armas, erigieron un trofeo y se retiraron, las tropas hacia la ciudad y las demás hacia las naves. Nicias, con sus sesenta naves, bordeó la costa devastando el litoral locrio y regresó así a su hogar.
Por este tiempo los lacedemonios fundaron su colonia de Heraclea en Traquis, con el siguiente propósito: los malios forman tres tribus, los paralios, los hiereos y los traquinios. Los últimos, tras haber sufrido gravemente en una guerra contra sus vecinos los eteos, al principio tuvieron la intención de entregarse a Atenas; pero después, temiendo no hallar en ella la seguridad que buscaban, enviaron emisarios a Lacedemonia tras haber elegido a Tisámeno como embajador. A esta embajada se unieron también los dorios de la metrópoli de los lacedemonios con la misma petición, ya que ellos mismos sufrían también a causa del mismo enemigo. Tras escucharles, los lacedemonios decidieron enviar la colonia, deseosos de ayudar a los traquinios y a los dorios, y también porque pensaban que la ciudad propuesta estaría emplazada convenientemente para los fines de la guerra contra los ateniense. * Allí se podría preparar una flota contra Eubea, con la ventaja de una travesía corta hacia la isla; * y la ciudad también resultaría útil como base en el camino hacia Tracia. En suma, todo hacía que los lacedemonios estuvieran ansiosos por fundar el lugar. Tras consultar primero al dios en Delfos y recibir una respuesta favorable, enviaron a los colonos, espartanos y periecos, invitando también a cualquiera del resto de los helenos