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nydus/History of the Peloponnesian WarPublic
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XXIII. Decimonoveno año de la guerra

gastado en la guerra con la condición de que dejaran marchar a su ejército; y ofreció, hasta que el dinero fuera pagado, entregar a atenienses como rehenes, uno por cada talento. Los siracusanos y Gilipo rechazaron esta propuesta y atacaron a esta división, tal como lo habían hecho con la otra, rodeándola por completo y hostigándola con proyectiles hasta el anochecer. A las tropas de Nicias les faltaban los alimentos y lo necesario de manera tan penosa como a sus camaradas; sin embargo, aguardaron el silencio de la noche para reanudal la marcha. Pero al tomar las armas, los siracusanos lo percibieron y entonaron su peán, por lo cual los atenienses, al ver que habían sido descubiertos, las volvieron a dejar, salvo unos tres hombres que se abrieron paso a través de la guardia y continuaron durante la noche como pudieron.

Apenas amaneció, Nicias puso en marcha a su ejército, acosado, como antes, por los siracusas y sus aliados, fustigado por sus proyectiles desde todas partes y abatido por sus dardos. Los atenienses se abrieron paso hacia el Asinaro, impelidos por

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