de Jonathan. El querido muchacho ha estado enfermo; por eso no escribía. No tengo miedo de pensarlo ni de decirlo, ahora que lo sé. El señor Hawkins me envió la carta y escribió él mismo, oh, de manera tan amable. Mañana por la mañana debo partir para ir a ver a Jonathan, y ayudar a cuidarlo si es necesario, y traerlo a casa. El señor Hawkins dice que no sería mala idea que nos casáramos allá. He llorado sobre la carta de la buena hermana hasta que puedo sentirla húmeda contra mi pecho, donde la guardo. Es de Jonathan, y debe estar junto a mi corazón, porque él está en mi corazón. Mi viaje está totalmente trazado y mi equipaje listo. Solo llevo un cambio de ropa; Lucy llevará mi baúl a Londres y lo guardará hasta que se lo pida, porque puede ser que... No debo escribir más; debo guardarlo para decírselo a Jonathan, mi esposo. La carta que él ha visto y tocado debe consolarme hasta que nos
“12 de agosto. “Estimada señora: “Le escribo por deseo del señor Jonathan Harker, quien aún no tiene fuerzas para hacerlo por sí mismo, aunque evoluciona favorablemente, gracias a Dios, a san José y a santa María. Ha estado bajo nuestro cuidado durante casi seis semanas, aquejado de una violente fiebre cerebral. Desea que le envíe su cariño y que le diga que por este mismo correo le escribo en su nombre al señor Peter Hawkins, de Exeter, para comunicarle, con sus más atentos respetos, que lamenta su demora y que todo su trabajo está terminado. Requerirá unas pocas semanas de descanso en nuestro sanatorio en las colinas, pero luego regresará.