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XVIII. Diario del Dr. Seward

aunque puede obrar a su voluntad dentro de su límite, cuando cuenta con su hogar terrenal, su hogar de ataúd, su hogar infernal, el lugar profanado, como vimos cuando fue a la tumba del suicida en Whitby; en cambio, en otros momentos solo puede transformarse cuando llega la hora. Se dice también que solo puede cruzar agua corriente durante la marea baja o la marea alta. »Luego hay cosas que le afligen de tal modo que pierde el poder, como el ajo que conocemos; y en cuanto a las cosas sagradas, como este símbolo, mi crucifijo, que estaba entre nosotros aun ahora cuando tomamos la resolución, ante él no es nada, mas en su presencia toma su puesto a lo lejos y en silencio con respeto. Hay otras más de las que os hablaré, no sea que en nuestra búsqueda lleguemos a necesitarlas. La rama de rosal silvestre sobre su ataúd impide que se mueva de él; una bala sagrada disparada al interior del ataúd lo mata de modo que queda verdaderamente muerto; y en cuanto a la estaca clavada en su interior, ya conocemos la paz que aporta; o la cabeza cortada que otorga el descanso. Lo hemos visto con nuestros ojos. »Así, cuando encontremos la morada de este hombre-que-fue, podremos encerrarlo en su ataúd y destruirlo, si obedecemos lo que sabemos. Pero es inteligente. Le he pedido a mi amigo Arminius, de la Universidad de Budapest, que investigue sus antecedentes; y, por todos los medios de que dispone, me ha contado quién fue. Debió de ser, en verdad, aquel voivoda Drácula que ganó su renombre luchando contra el turco, al otro lado del gran río, en la mismísima frontera de la tierra turca. Si es así, no era un hombre común; pues en aquella época, y durante siglos posteriores, se habló de él como el más inteligente y astuto, así como el más valiente de los

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