volvimos a quedar en la oscuridad. > > Cuando pude volver a ver, el cochero estaba trepando al carruaje y los lobos habían desaparecido. Todo esto era tan extraño y sobrenatural que un miedo espantoso se apoderó de mí, y temía hablar o moverme. El tiempo pareció interminable mientras avanzábamos a toda velocidad, ahora en casi completa oscuridad, pues las nubes movedizas oscurecían la luna. Continuamos ascendiendo, con ocasionales periodos de descenso rápido, pero en lo fundamental
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I. Diario de Jonathan Harker
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