Mina. Amigo John, me alegra indeciblemente que ella ya no vaya a sufrir más, que ya no tenga que preocuparse por nuestras terribles cosas. Aunque echaremos mucho de menos su ayuda, es mejor así». «Estoy de acuerdo con usted de todo corazón —respondí con fervor, pues no quería que flaqueara en este asunto—. Es mejor que la señora Harker se mantenga al margen. Las cosas ya están bastante mal para nosotros, hombres de mundo que hemos estado en muchos aprietos en nuestro tiempo; pero este no es lugar para una mujer, y si hubiera seguido en contacto con el asunto, con el tiempo la habría destruido sin remedio». Así que Van Helsing ha ido a conferenciar con la señora Harker y Harker; Quincey y Art están todos fuera siguiendo las pistas sobre las cajas de tierra. Terminaré mi ronda de trabajo y nos reuniremos esta noche.
Diario de Mina Harker. 1 de octubre. —Se me hace extraño que me mantengan al margen como lo hacen hoy; después de la absoluta confianza de Jonathan durante tantos años, verle evitar manifiestamente ciertos asuntos, y precisamente los más vitales de todos. Esta mañana he dormido hasta tarde tras las fatigas de ayer, y aunque Jonathan también se ha levantado tarde, él ha sido el primero. Me ha hablado antes de salir, jamás con tanta dulzura ni ternura, pero no ha mencionado ni una sola palabra de lo sucedido en la visita a la casa del Conde. Y eso que tenía que saber lo terriblemente ansiosa que estaba. ¡Pobre y querido amigo! Supongo que le habrá angustiado aún más que a mí. Todos coincidieron en que era mejor que no me involucrara más en esta horrible labor, y yo asentí. ¡Pero pensar que me oculta algo! Y ahora estoy llorando como una tonta insensata, cuando sé