importante. Antes de acostarme fui a la habitación del paciente y miré a través de la mirilla de observación. Estaba durmiendo profundamente, y su pecho subía y bajaba con una respiración regular. Esta mañana el hombre de guardia me informó de que un poco después de la medianoche estuvo inquieto y no dejó de rezar en voz algo alta. Le pregunté si eso era todo; respondió que era todo lo que había oído. Había algo en sus maneras tan sospechosas que le pregunté directamente si se había quedado dormido. Negó haber dormido, pero admitió haber estado «cabezeando» un rato. Es terrible que no se pueda confiar en los hombres a menos que se les vigile. Hoy Harker ha salido siguiendo su pista, y Art y Quincey cuidan de los caballos. Godalming piensa que será bueno tener caballos siempre listos, pues cuando consigamos la información que buscamos no habrá tiempo que perder. Debemos esterilizar toda la tierra importada entre la salida y la puesta del sol; así atraparemos al Conde en su momento más débil y sin un refugio al que huir. Van Helsing se ha ido al Museo Británico a consultar algunas autoridades sobre medicina antigua. Los viejos médicos tenían en cuenta cosas que sus seguidores no aceptan, y el Profesor está buscando curas de brujas y demonios que puedan sernos útiles más adelante. A veces pienso que debemos estar todos locos y que despertaremos a la cordura con camisas de fuerza. > > Más tarde. —Nos hemos reunido de nuevo. Parece que al final estamos sobre la pista, y nuestro trabajo de mañana puede ser el principio del fin. Me pregunto si la quietud de Renfield tendrá algo que ver con esto. Sus estados de ánimo han seguido tan de cerca las acciones del Conde, que la inminente destrucción del
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Diario de Jonathan Harker
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