explicación sobre nuestros movimientos durante la noche; al menos, habríamos tenido que hacer alguna declaración sobre cómo habíamos llegado a encontrar al niño. Así que al final decidimos llevarlo al brezal y, al oír que se acercaba un policía, dejarlo donde le fuera imposible no encontrarlo; luego buscaríamos el camino a casa tan rápido como nos fuera posible. Todo salió bien. En el límite de Hampstead Heath escuchamos el pesado paso de un policía y, dejando al niño en el sendero, esperamos y observamos hasta que lo vio al enfocar con su linterna de un lado a otro. Oímos su exclamación de asombro y entonces nos alejamos en silencio.
Por buena suerte conseguimos un coche de alquiler cerca del «Spaniards» y fuimos a la ciudad. No puedo dormir, así que hago esta anotación. Pero debo intentar dormir unas horas, ya que Van Helsing vendrá a buscarme al mediodía. Insiste en que lo acompañe en otra expedición.
27 de septiembre. —Eran las dos antes de que encontráramos una oportunidad adecuada para nuestro intento. El funeral celebrado al mediodía había concluido por completo, y los últimos rezagados de los