estar contigo, querida, sentada junto al fuego desnudándome, como solíamos sentarnos; e intentaría contarte lo que siento. No sé ni cómo le escribo esto ni a ti. Me da miedo parar, o rompería la carta, y no quiero parar, porque tengo tantísimas ganas de contártelo todo. Escríbeme de inmediato , y cuéntame todo lo que piensas al respecto. Mina, tengo que parar. Buenas noches. Bendíceme en tus oraciones; y, Mina, ruega por mi felicidad. > > “ Lucy . > > “ P.D. —No necesito decirte que esto es un
24 de mayo. > > Mi queridísima Mina: > > Gracias, y gracias, y mil gracias otra vez por tu dulce carta. Fue tan agradable poder contártelo y contar con tu simpatía. > > Querida mía, nunca llueve sino a torbellinos. Qué ciertos son los viejos refranes. Aquí me tienes, que cumpliré veinte en septiembre, y sin embargo nunca había recibido una proposición hasta hoy, una proposición de verdad, y hoy he tenido tres. ¡Imagina nada más! ¡Tres proposiciones en un solo día! ¡No me digas que no es terrible! Siento lástima, sincera y verdadera lástima, por dos de los pobres muchachos. Oh, Mina, soy tan feliz que no sé qué hacer conmigo misma. ¡Y tres proposiciones! Pero, por amor de Dios, no se lo digas a ninguna