los pájaros, y parecía como si toda la naturaleza estuviera afinada en otra clave. Había alegría, regocijo y paz en todas partes, pues nosotros mismos estábamos en paz por un motivo, y nos alegrábamos, aunque fuera con una alegría templada. > > Antes de alejarnos, Van Helsing dijo:— > > «Ahora, mis amigos, una fase de nuestro trabajo ha concluido, la más desgarradora para nosotros. Pero queda una tarea mayor: descubrir al autor de toda esta nuestra pena y aniquilarlo. Tengo pistas que podemos seguir; pero es una tarea larga y difícil, y en ella hay peligro y dolor. ¿No me ayudaréis todos? Todos hemos aprendido a creer, ¿no es así? Y siendo así, ¿no vemos nuestro deber? ¡Sí! ¿Y no prometemos seguir hasta el amargo final?». > > Uno tras otro, tomamos su mano y la promesa fue sellada. Entonces dijo el Profesor mientras nos poníamos en marcha:— > > «Dentro de dos noches os reuniréis conmigo y cenaréis juntos a las siete en punto con el amigo John. Invitaré a otros dos, a dos que aún no conocéis; y estaré listo para mostrar todo nuestro trabajo y exponer nuestros planes. Amigo John, vente a casa conmigo, pues tengo mucho que consultar y puedes ayudarme. Esta noche salgo para Amsterdam,
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XVI. Diario del Dr. Seward
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