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nydus/DraculaPublic
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III. Diario de Jonathan Harker

Diario de Jonathan Harker— continuación

Cuando descubrí que era un prisionero, una especie de sentimiento salvaje se apoderó de mí. Subí y bajé corriendo las escaleras, probando cada puerta y atisbando por cada ventana que pude encontrar; pero al poco rato la convicción de mi impotencia se sobrepuso a todos los demás sentimientos. Cuando echo la vista atrás al cabo de unas horas, creo que debí de estar loco por un momento, pues me comporté casi igual que una rata en una ratonera. Sin embargo, cuando me invadió la certeza de que estaba indefenso, me senté tranquilamente —con tanta calma como jamás haya hecho nada en mi vida— y empecé a reflexionar sobre qué era lo mejor que podía hacer. Sigo pensando en ello y, hasta ahora, no he llegado a ninguna conclusión definitiva. De una sola cosa estoy seguro: de que no sirve de nada hacer partícipe al Conde de mis ideas. Él sabe muy bien que estoy prisionero; y como lo ha hecho él mismo, y sin duda tiene sus propios motivos para ello, solo me engañaría si le confiara plenamente los hechos. Por lo que alcanzo a ver, mi único plan será guardarme para mí mis conocimientos y mis temores, y mantener los ojos abiertos. Sé que, o bien estoy siendo engañado como un tonto por mis propios miedos, o bien me encuentro en una situación desesperada; y si esto último es así, necesito, y necesitaré, todo mi raciocinio para salir adelante.

Apenas había llegado a esta conclusión cuando oí cerrar la gran puerta de abajo, y supe que el Conde había

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