Diario de Jonathan Harker. 1 de octubre, por la noche. —Encontré a Thomas Snelling en su casa de Bethnal Green, pero por desgracia no estaba en condiciones de recordar nada. La perspectiva misma de la cerveza que mi inminente llegada le había abierto había sido demasiado para él, y había empezado demasiado pronto con su proyectado desenfreno. Supe, sin embargo, por su esposa, que parecía una pobre y decente mujer, que él era tan solo el ayudante de Smollet, quien de los dos marineros era el responsable. Así que salí conduciendo hacia Walworth y encontré a Mr. Joseph Smollet en su casa y en mangas de camisa, tomando un té tardío en un platillo. Es un tipo decente, inteligente, claramente de buena y fiable clase trabajadora, y con un cerebro propio. Recordaba perfectamente el incidente de las cajas y, de un maravilloso cuaderno ajado que extrajo de algún misterioso receptáculo en la pretina de sus pantalones y que contenía anotaciones jeroglíficas hechas con un lápiz grueso y semiborrado, me dio los destinos de las cajas. Había, dijo, seis en la carga que llevó de Carfax y dejó en el 197 de Chicksand Street, en Mile End New Town, y otras seis que depositó en Jamaica Lane, Bermondsey. Si el Conde pretendía entonces dispersar estos espantosos refugios suyos por Londres, estos lugares fueron elegidos como los primeros puntos de entrega, para poder distribuirlos más ampliamente más adelante. La forma tan sistemática en que se había hecho me hizo pensar que no podía tener la intención de limitarse a dos zonas de Londres. Ahora
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