Edward, pero cuando una tiene un marido bien parecido... Sarah, esa cortina de ahí está torcida, enderézala ahora mismo. ¿Probaste las ostras, Paula? Estaban a la perfección, tendré que despedir a Lorenzo sin ceremonias y conseguirme un cocinero que sepa hacer un fricasé de ostras. A propósito, ¿te fijaste en...— y así durante cinco minutos más.
De pronto exclamó: —¡Creo de veras que por fin sé lo que es estar plenamente satisfecha! La consideración que una recibe como esposa del presidente del banco de Madison es sin duda muy gratificante. Si hubiera sabido que sentiría semejante cambio en la atmósfera social, habría abogado por que Edward dejara la especulación hace mucho tiempo. La belleza y la riqueza pueden ayudar a subir la escala social, pero solo una posición consolidada como la que él ha obtenido ahora puede llevarla a una a cruzar la cima con seguridad. Siento por fin como si hubiéramos alcanzado el pináculo de mi ambición y hubiéramos visto la escalera por la que ascendimos tirada y destruida tras nosotros. Si recibo