Codal
nydus/The Sword of DamoclesPublic
Página 34 de 571
Table of Contents

IV. Searchings

Era el único recurso que se me ocurría mediante el cual podría formarme después una idea aproximada de la distancia que recorríamos en línea recta hacia el centro. Acababa de llegar al número setecientos sesenta y dos, y me congratulaba interiormente por este nuevo método para calcular distancias, cuando las ruedas dieron un bandazo y cruzamos unas vías de tranvía.

Al instante todos mis sutiles cálculos se vinieron abajo. No estábamos en la Quinta Avenida —digo, en Madison Avenue—, como suponía; no podíamos estarlo, ya que ninguna vía cruza esa avenida por debajo de la calle Cincuenta y Nueve, y avanzábamos como no habríamos podido hacerlo de haber llegado al término de la avenida en la calle Veintitrés.

¿Sería posible que no hubieran dado la vuelta al carruaje mientras yo estaba en la casa, y que hubiéramos regresado por la Quinta Avenida? No lograba recordarlo; de hecho, cuanto más intentaba pensar hacia dónde apuntaban las cabezas de los caballos cuando entramos a la casa, más confundido estaba.

Pero al poco rato caí en la cuenta de que, estuviéramos donde estuviésemos, desde luego no habíamos cruzado la estrecha franja de pavimento liso frente al monumento a Worth y, por lo tanto, no podíamos haber llegado a la Calle Veintitrés por la Quinta Avenida. Debíamos de estar en la zona alta, y aquellas vías que habíamos cruzado tenían que ser las de la Calle Cincuenta y Nueve.

Y pronto, como para asegurarme de esto, dimos una vuelta, seguida rápidamente al cabo de una manzana por otra, tras lo cual no tuve dificultad en reconocer el pavimento liso de la entrada al Parque ni el posterior descenso por la Quinta Avenida.

“Han pensado en confundirme con una milla más o menos de recorrido —pensé con cierta complacencia—, pero las calles de Nueva York están trazadas con demasiada sencillez como para prestarse a semejante método fácil de mistificación”.

34