Unos minutos más tarde, dos caballeros aparecieron en la verja.
“—¡El señor Holt y su hermano! —fueron las palabras que oí susurrar por toda la casa. Pero no necesité ese anuncio para comprender por fin a Jacqueline”.
Unos minutos más tarde, dos caballeros aparecieron en la verja.
“—¡El señor Holt y su hermano! —fueron las palabras que oí susurrar por toda la casa. Pero no necesité ese anuncio para comprender por fin a Jacqueline”.