referencia a la germinación espontánea a partir de suelo fértil (del mismo modo que germinan millares de los géneros inferiores de criaturas) —la germinación espontánea, digo, de cinco vastas hordas de hombres, brotadas simultáneamente en cinco divisiones distintas y casi iguales del globo—”
Aquí, por lo general, la compañía se encogió de hombros, y uno o dos de nosotros nos tocamos la frente con aire muy significativo.
El señor Silk Buckingham, echando una ojeada primero levemente al occipucio y luego al sincipucio de Allamistakeo, habló de la siguiente manera:
“La larga duración de la vida humana en vuestra época, junto con la práctica ocasional de pasarla, según habéis explicado, a plazos, debe de haber tenido, en verdad, una fuerte tendencia al desarrollo general y a la conglomeración del conocimiento. Supongo, por tanto, que debemos atribuir la marcada inferioridad de los antiguos egipcios en todos los