CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Page 1037 of 1178
Table of Contents

El sistema del doctor Tarr y el profesor Fether

burro—, lo cual, metafóricamente hablando, dirán ustedes que era muy cierto. Era un paciente molesto; y nos costó Dios y ayuda mantenerlo dentro de los límites. Durante mucho tiempo no quiso comer más que cardos; pero de esta ocurrencia lo curamos pronto al insistir en que no comiera ninguna otra cosa. Luego estaba perpetuamente coceando con las pezuñas—, así—, así—”

“¡Señor De Kock! ¡Le agradecería que se comportara!”, interrumpió aquí una anciana, que se sentaba junto al orador. “¡Por favor, mantenga sus pies en su sitio! ¡Me ha arruinado el brocado! ¿Es necesario, pregunto, ilustrar un comentario de un estilo tan práctico? Nuestro amigo aquí seguramente puede comprenderle sin todo esto. ¡Válgame Dios, es casi tan gran burro como el pobre desdichado se imaginaba! Su actuación es muy natural, vive Dios”.

“¡Mil perdones! ¡Señorita!”, respondió Monsieur De Kock, al ser abordado de ese modo⁠—; “¡mil perdones! No fue mi intención ofender. Señorita Laplace⁠—Monsieur De Kock tendrá el honor de brindar con usted”.

Aquí el señor de Kock hizo una profunda reverencia, besó su mano con mucha ceremonia y bebió vino con la señorita Laplace.

—Permítame, mon ami —dijo entonces el señor Maillard, dirigiéndose a mí—, permítame que le envíe un trozo de esta ternera a la St. Menhoult; la encontrará particularmente buena.

En este instante, tres robustos camareros acababan de lograr depositar con seguridad sobre la mesa un plato enorme, o arcaduz, que contenía lo que supuse que era el monstrum, horrendum, informe, ingens, cui lumen ademptum.

Un examen más detenido me aseguró, sin embargo, que no era más que un ternerito asado entero, colocado sobre sus rodillas y con una manzana en la boca, según la moda inglesa de preparar la liebre.

1037