my Annabel Lee; With a love that the winged seraphs of heaven Coveted her and me. And this was the reason that, long ago, In this kingdom by the sea, A wind blew out of a cloud, chilling My beautiful Annabel Lee; So that her high-born kinsmen came And bore her away from me, To shut her up in a sepulchre In this kingdom by the sea.
Poe estuvo vinculado en diversos momentos y con distintas funciones al Southern Literary Messenger en Richmond, VA; al Graham’s Magazine y al Gentleman’s Magazine en Filadelfia; al Evening Mirror, al Broadway Journal y al Godey’s Lady’s Book en Nueva York. En todas partes, la vida de Poe fue de un trabajo incesante. Nunca se produjeron cuentos y poemas a mayor costa de cerebro y espíritu.
El salario inicial de Poe en el Southern Literary Messenger, revista a la que aportó los primeros borradores de varios de sus cuentos más conocidos, ¡era de 10 dólares a la semana! Dos años más tarde, su sueldo era de apenas 600 dólares al año. Aún en 1844, cuando su reputación literaria ya estaba firmemente establecida, le escribió a un amigo para expresarle su satisfacción porque una revista en la que iba a colaborar había accedido a pagarle 20 dólares mensuales por dos páginas de crítica.
Eran tiempos desalentadores en la literatura estadounidense, pero Poe nunca perdió la fe. Habría de triunfar por fin allí donde los talentos preeminentes se ganan admiradores. Su genio no ha tenido mejor descripción que en esta estrofa del poema de William Winter, leído en los actos de inauguración del Monumento de los Actores a Poe, el 4 de mayo de 1885, en Nueva York:
Era la voz de belleza y dolor, Pasión y misterio y el pavor desconocido; Puro como los montes de perenne nieve, Frío como los vientos gélidos que a su alrededor gimen,