clásico. En este relato aparece, tal vez, el más hermoso de sus poemas.
Los grandes maestros de la imaginación rara vez han recurrido a lo vago y a lo irreal como fuentes de efecto. No han utilizado el pavor y el horror en solitario, sino únicamente en combinación con otras prendas, como medios para subyugar las fantasías de sus lectores.
La musa más excelsa posee siempre un encanto doméstico y hogareño. El secreto del Sr. Poe radica principalmente en la habilidad con la que ha empleado la extraña fascinación del misterio y del terror. En esto su éxito es tan grande y llamativo que merece el nombre de arte, no de artificio.
No podemos calificar sus materiales como los más nobles o puros, pero debemos concederle el más alto mérito de construcción.
Como crítico, el señor Poe era estéticamente deficiente. Infalible en su análisis de dicciones, metros y tramas, parecía carecer de la facultad de