en regresar para desafiar tal sospecha; pero la sospecha se vuelve un punto de importancia trivial para ella si suponemos que no tenía la intención de regresar.
“Podemos imaginarla pensando de este modo: «Voy a encontrarme con cierta persona con el propósito de fugarme, o con otros fines conocidos solo por mí. Es necesario que no haya posibilidad de interrupción; se nos debe dar el tiempo suficiente para eludir la persecución; daré a entender que voy a visitar y a pasar el día con mi tía en la Rue des Drômes; le diré a St. Eustache que no pase a buscarme hasta el anochecer; de este modo, mi ausencia de casa por el período más largo posible, sin causar sospechas ni ansiedad, quedará justificada, y ganaré más tiempo que de cualquier otra manera. Si le pido a St. Eustache que pase a buscarme al anochecer, él estará seguro de no pasar antes; pero, si omito por completo pedirle que pase, mi tiempo de fuga se verá disminuido, ya que se esperará que regrese más temprano, y mi ausencia excitará la ansiedad mucho antes. Ahora bien, si mi propósito fuera regresar de todos modos —si hubiera contemplado meramente un paseo con el individuo en cuestión—, no sería mi táctica pedirle a St. Eustache que pase a buscarme; pues, al pasar, se cerciorará sin duda de que le he jugado falso —un hecho del cual podría mantenerlo en la ignorancia para siempre, saliendo de casa sin notificarle mi intención, regresando antes del anochecer, y afirmando entonces que había estado visitando a mi tía en la Rue des Drômes—. Pero, como mi propósito es no regresar jamás —o no antes de varias semanas—, o no hasta que ciertos ocultamientos se hayan efectuado—, ganar tiempo es el único punto sobre el cual necesito preocuparme».”
“Has observado, en tus notas, que la opinión más general en relación con este triste asunto es, y fue desde un principio, que la chica había sido víctima de una banda de granujas. Ahora bien, la opinión popular, bajo ciertas condiciones, no debe despreciarse. Cuando surge por sí misma—cuando se manifiesta de manera estrictamente espontánea—, debemos considerarla análoga a esa intuición que es la idiosincrasia del hombre de