CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Page 985 of 1178
Table of Contents

El cuento mil y segundo de Scheherazade

—¡Hum! —dijo el rey.

“ —Luego nadamos hacia una región del mar donde encontramos una altísima montaña, por cuyas laderas corrían torrentes de metal fundido, algunos de los cuales tenían doce millas de ancho y sesenta de largo; mientras que de un abismo en la cumbre brotaba una cantidad tan inmensa de cenizas que el sol quedó completamente borrado del cielo, y se volvió más oscuro que la más oscura medianoche; de modo que, aun estando a una distancia de ciento cincuenta millas de la montaña, era imposible ver el objeto más blanco, por muy cerca que lo tuviéramos de los ojos. —”

—¡Hum! —dijo el rey.

“ ‘Después de abandonar esta costa, la bestia continuó su viaje hasta que dimos con una tierra en la que la naturaleza de las cosas parecía invertida pues vimos aquí un gran lago, en cuyo fondo, a más de cien pies bajo la superficie del agua, florecía en plena frondosidad un bosque de árboles altos y lujuriantes.’ ”

—¡Ajá! —dijo el rey.

“ ‘A unas cien millas más adelante llegamos a un clima donde la atmósfera era lo suficientemente densa como para sostener hierro o acero, tal como la nuestra lo hace con una pluma.’ ”

—Pamplinas —dijo el rey.

“‘Siguiendo todavía en la misma dirección, llegamos al poco tiempo a la región más magnífica de todo el mundo. A través de ella serpenteaba un río glorioso a lo largo de varios miles de millas. Este río era de una profundidad inescrutable y de una transparencia más rica que la del

985