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nydus/Short FictionPublic
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La muerte de Edgar Allan Poe

los que amaba—, el Aidén que jamás podría ver, salvo en destellos fugaces, a medida que sus puertas se abrían para recibir a las naturalezas menos ardientes y más dichosas cuyo destino al pecado no entrañaba la condena de la muerte. > “Parecía, salvo cuando alguna búsqueda inconstante subyugaba su voluntad y absorbía sus facultades, llevar siempre la memoria de algún dolor dominante. El notable poema de «El cuervo» fue probablemente, mucho más de lo que se ha supuesto —aun por aquellos que le eran muy íntimos—, el reflejo y el eco de su propia historia. Él era aquel pájaro > “Todo autor genuino deja en sus obras, en mayor o menor grado, cualesquiera que sean su propósito, rastros de su carácter personal: elementos de su ser inmortal, en los cuales el individuo sobrevive a la persona. Mientras leemos las páginas de «La caída de la casa Usher» o de «Revelación mesmérica», vemos en la solemne y majestuosa penumbra que envuelve a una, y en el sutil análisis metafísico de ambas, indicios de las idiosincrasias de lo más notable y peculiar en la naturaleza intelectual del autor. Pero vemos aquí solo las mejores fases de su naturaleza, solo los símbolos de su acción más justa, pues su dura experiencia lo había despojado de toda fe en el hombre o en la mujer. Se había hecho a la idea sobre las incontables complejidades del mundo social, y todo el sistema era para él una impostura. Esta convicción dio dirección a su carácter astuto y por naturaleza poco amable. Aun así, aunque consideraba que la sociedad estaba compuesta enteramente por villanos, la agudeza de su intelecto no era de esa clase que le permitía lidiar con la villanía, al tiempo

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