En cuanto a la derivación del nombre Vondervotteimittiss, confieso con dolor que me encuentro igualmente perdido. Entre una multitud de opiniones sobre este delicado punto —algunas agudas, otras eruditas, otras bastante todo lo contrario—, no soy capaz de seleccionar nada que deba considerarse satisfactorio. Quizás la idea de Grogswigg —casi coincidente con la de Kroutaplenttey— deba preferirse con cautela. Dice así: «Vondervotteimittis —Vonder, léase Donder— Votteimittis, quasi und Bleitziz—Bleitziz obsol:—pro Blitzen. » Este derivado, a decir verdad, aún se ve respaldado por algunos rastros del fluido eléctrico evidentes en la cúspide del campanario de la Casa del Consejo Municipal. No elijo, sin embargo, comprometerme en un tema de tanta importancia, y debo remitir al lector deseoso de información a las Oratiunculae de Rebus Praeter-Veteris, de Dundergutz. Véase también a Blunderbuzzard, De Derivationibus, págs. 27 a 5010, en folio, edición gótica, caracteres rojos y negros, palabra reclamo y sin cifra; donde podrá consultar asimismo las notas marginales de puño y letra de Stuffundpuff, con los subcomentarios de Gruntundguzzell.
A pesar de la oscuridad que envuelve de este modo la fecha de la fundación de Vondervotteimittis, y la derivación de su nombre, no cabe duda, como dije antes, de que siempre ha existido tal como lo encontramos en esta época.
El hombre más anciano del municipio no recuerda la más mínima diferencia en la apariencia de ninguna de sus partes; y, en verdad, la mera sugerencia de tal posibilidad se considera un insulto.
El emplazamiento del pueblo se encuentra en un valle perfectamente circular, de aproximadamente un cuarto de milla de circunferencia, y enteramente rodeado por suaves colinas, sobre cuya cumbre la gente jamás se ha atrevido a pasar. Para esto aducen la muy buena razón de que no creen que haya absolutamente nada al otro lado.