CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Page 286 of 1178
Table of Contents

Ligeia

¡Mirad! ¡Es una noche de gala en los solitarios últimos años! Una turba de ángeles, alados, ataviados con velos y ahogados en lágrimas, se sienta en un teatro para ver una obra de esperanzas y temores, mientras la orquesta exhala intermitente la música de las esferas.

Mimos, a la forma de Dios en las alturas, murmuran y mascullan bajito, y de aquí para allá revolotean; meras marionetas que van y vienen al mandato de vastas cosas sin forma que cambian el escenario de un lado a otro, ¡batiendo desde sus alas de cóndor el Invisible Dolor!

¡Ese drama arlequinesco!⁠—¡oh, estad seguros de que no ha de ser olvidado! Con su Fantasma perseguido por siempre jamás, por una muchedumbre que nunca lo atrapa, a través de un círculo que siempre retorna al mismo y exacto lugar; ¡y mucho de Locura y más de Pecado y Horror, el alma del argumento!

Mas ved que, entre la turba mimética, ¡se entromete una forma reptante! ¡Una cosa rojo sangre que se retuerce de entre la soledad escénica! ¡Se retuerce!⁠—¡se retuerce!⁠—con dolores mortales los mimos son su alimento, y los serafines sollozan ante los colmillos de alimaña empapados en sangre humana.

¡Fuera⁠—fuera las luces⁠—todas fuera! Y sobre cada forma temblorosa, el telón, un fúnebre sayal, baja con la furia de una tormenta⁠— y los ángeles, pálidos y demacrados todos, levantándose, desvelándose, afirman que la obra es la tragedia, «El Hombre», y su héroe el gusano conquistador.

286