cinco dólares. Costas del juicio, cuatro dólares y veinticinco centavos. Beneficio neto—véase el diario—setenta y cinco centavos.”
He aquí, pues, una ganancia neta, en un periodo brevísimo, de nada menos que un dólar con veinticinco centavos—y esto tratándose meramente de los casos de Snap y Gruff; y le aseguro solemnemente al lector que estos extractos han sido tomados al azar de mi libro de diario.
Es un viejo dicho, y muy cierto, sin embargo, que el dinero no es nada en comparación con la salud.
Las exigencias de la profesión me parecieron algo excesivas para mi delicado estado físico; y, descubriendo, por fin, que estaba completamente deshecho, de modo que no sabía muy bien qué hacer con el asunto, y de modo que mis amigos, cuando me cruzaban por la calle, no lograban reconocer que yo era Peter Proffit, se me ocurrió que el mejor recurso que podía adoptar era cambiar de línea de negocios.
Dirigí mi atención, por lo tanto, al Barrizal y continué en él durante algunos años.