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nydus/Short FictionPublic
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Four Beasts in One

El Homo-Cameleopard

Cada uno tiene sus virtudes.

Antíoco Epífanes es considerado por lo general como el Gog del profeta Ezequiel. Este honor, sin embargo, es más apropiado atribuírselo a Cambises, el hijo de Ciro. Y, en verdad, el carácter del monarca sirio no necesita en modo alguno de ningún adorno adventicio.

Su acceso al trono, o más bien su usurpación de la soberanía, ciento setenta y uno años antes de la venida de Cristo; su intento de saquear el templo de Diana en Éfeso; su implacable hostilidad hacia los judíos; su profanación del Lugar Santísimo; y su miserable muerte en Taba, tras un tumultuoso reinado de once años, son circunstancias de índole prominente y, por tanto, más comúnmente consignadas por los historiadores de su época que las impías, cobardes, crueles, necias y estrafalarias hazañas que conforman la suma total de su vida privada y reputación.

Supongamos, amable lector, que corremos ahora por el año del mundo de tres mil ochocientos treinta, y supongamos por unos minutos que nos hallamos en esa morada de lo más grotesca del hombre, la notable ciudad de Antioquía. Por cierto que había, en Siria y otros países, dieciséis ciudades con ese nombre, además de aquella a la que aludo más particularmente. Pero la nuestra es la que llevaba el nombre de Antioquía Epidafne, por su cercanía a la pequeña aldea de Dafne, donde se alzaba un templo a dicha divinidad.

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