“En cuanto a estos asesinatos, hagamos nosotros mismos algunas investigaciones antes de formarnos una opinión al respecto. Una indagatoria nos proporcionará diversión” [esto me pareció un término extraño, aplicado de ese modo, pero no dije nada] “y, además, Le Bon me prestó una vez un servicio por el cual no soy ingrato. Iremos a ver el lugar con nuestros propios ojos. Conozco a G⸺, el prefecto de policía, y no tendré dificultad en obtener el permiso necesario”.
El permiso fue obtenido, y nos dirigimos de inmediato a la Rue Morgue. Esta es una de esas calles miserables que se interponen entre la Rue Richelieu y la Rue St. Roch. Era ya tarde en la tarde cuando llegamos a ella, pues este barrio dista mucho de aquel en el que residíamos. La casa fue hallada sin dificultad, ya que todavía había muchas personas contemplando las contraventanas cerradas, con una curiosidad sin objeto, desde el lado opuesto de la vía. Era una casa parisina corriente, con un portal, a un lado del cual había una garita de cristal, con un panel corredizo en la ventana, que indicaba una