CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Short FictionPublic
Page 52 of 1178
Table of Contents

Metzengerstein

Había circunstancias, además, que unidas a los últimos acontecimientos, confirieron un carácter sobrenatural y premonitorio a la manía del jinete y a las capacidades del corcel.

El espacio recorrido en un solo salto había sido medido con precisión, y se comprobó que superaba, por una diferencia asombrosa, las expectativas más desbocadas de los más imaginativos.

El Barón, por otra parte, no tenía un nombre particular para el animal, aunque todos los demás de su colección se distinguían por apelativos característicos.

Su establo, asimismo, estaba situado a cierta distancia de los demás; y en lo que respecta al aseo y otras labores necesarias, nadie, salvo el propietario en persona, se había atrevido a oficiar, ni siquiera a entrar en el recinto de aquel establo en particular.

También se pudo observar que, aunque los tres palafreneros que habían atrapado al corcel cuando huía del incendio de Berlifitzing habían logrado detener su marcha por medio de un ronzal de cadena y un lazo corredizo, ninguno de los tres pudo afirmar con certeza que hubiera colocado realmente su mano sobre el cuerpo de la bestia durante aquella peligrosa lucha, ni en ningún momento posterior.

Las muestras de peculiar inteligencia en el porte de un caballo noble y brioso no han de suponerse capaces de despertar una atención desmesurada —especialmente entre hombres que, habituados a diario a las fatigas de la montería, cabría suponer bien familiarizados con la agudeza de un caballo—, pero concurrían ciertas circunstancias que se imponían a la fuerza al más escéptico y flemático; y se cuenta que hubo momentos en que el animal hizo retroceder horrorizada a la multitud boquiabierta que lo rodeaba, ante el profundo y elocuente significado de su terrible patada; momentos en que el joven Metzengerstein enpalidecía y se apartaba, intimidado por la expresión rápida y escrutadora de su mirada sincera y de apariencia humana.

52