«¡Mostradnos los medios —exclamaban—, los medios!» Si, tras la investigación de los medios, se descubría que no entraban en la categoría de Aries (es decir, Carnero) ni en la categoría de Cerdo, pues entonces los sabios no avanzaban más, tildaban al «teorista» de tonto y no querían saber nada ni de él ni de su
Ahora bien, ni siquiera puede sostenerse que mediante el sistema rastrero se alcanzara la mayor cantidad de verdad en ninguna serie larga de edades, pues la represión de la imaginación era un mal que no podía ser compensado por ninguna certeza superior en los antiguos modos de investigación. El error de estos Jurmains, estos Vrinch, estos Inglitch y estos Amriccans (estos últimos, por cierto, eran nuestros propios progenitores inmediatos) era un error muy análogo al de ese sabelotodo que imagina que necesariamente ve tanto mejor un objeto cuanto más se lo acerca a los ojos. Esta gente se cegaba con los detalles. Cuando procedían a la manera porcina, sus «hechos» no eran ni mucho menos siempre hechos, un asunto de escasa importancia de no haber sido por el hecho de