Mi plan era sumamente sencillo. Compré, por cuatro perras, la dieciseisava parte del Snapping-Turtle :—eso fue todo. El asunto estaba hecho, y metí dinero en mi bolsa.
Hubo algunos arreglos triviales después, desde luego; pero estos no formaban parte del plan. Eran una consecuencia—un resultado.
Por ejemplo, compré pluma, tinta y papel, y los puse en furiosa actividad. Habiendo completado así un artículo para una revista, le di por denominación « Fol Lol , por el Autor de ‘ El Aceite-de-Bob ’ », y lo envié en un sobre al Goosetherumfoodle . Dicha revista, sin embargo, tras haberlo tildado de «paparruchas» en los «Avisos Mensuales a los Corresponsales», cambié el título al escrito por « ‘Hey-Diddle-Diddle,’ por Don Fulano de Tal , Esq. , Autor de la Oda a ‘El Aceite-de-Bob,’ y Director del Snapping-Turtle ».
Con esta enmienda, se lo reenvié al Goosetherumfoodle y, mientras aguardaba una respuesta, publiqué a diario, en el Turtle , seis columnas de lo que puede llamarse investigación filosófica y analítica de los méritos literarios del Goosetherumfoodle , así como del carácter personal del director del Goosetherumfoodle .
Al cabo de una semana, el Goosetherumfoodle descubrió que había, por un extraño error, «confundido un artículo estúpido, titulado ‘Hey-Diddle-Diddle’ y compuesto por algún ignorante desconocido, con una gema de resplandeciente brillo igualmente titulada, obra de Don Fulano de Tal, Esq. , el célebre autor de ‘El Aceite-de-Bob.’ » El Goosetherumfoodle «lamentaba» profundamente «este accidente de lo más natural», y prometía, además, la inserción del auténtico «Hey-Diddle-Diddle» en el mismísimo número siguiente de la revista.