“Bueno, lo haré todo solo, y ya
Apenas hubo entrado cuando, excitado por la cólera, se puso a escribir. Continuó la aventura empezada por Madame Forestier, amontonando detalles de novela barata, incidentes sorprendentes y descripciones grandilocuentes, con el estilo de un escolar y la fraseología de cuartel. En menos de una hora había terminado un artículo que era un caos de disparates, y lo llevó con toda seguridad a la Vie Française.
La primera persona con la que se encontró fue Saint-Potin, quien, apretándole la mano con la energía de un cómplice, le dijo: > —¿Ha leído mi entrevista con el chino y el hindú? ¿A que es graciosa? Ha divertido a