—¿Así que eres mudo? ¿Acaso la dama te ha arrancado la lengua de un
Hizo un movimiento airado y exclamó en un tono exasperado:
“¿Qué se cree usted al hablarme? Lárguese o haré que lo metan preso”.
Then, with fiery eye and swelling bosom, she screeched out:
“So that’s it, is it? Ah! you lout. When a man sleeps with a woman the least he can do is to nod to her. It is no reason because you are with someone else that you should cut me today. If you had only nodded to me when I passed you just now, I should have left you alone. But you wanted to do the grand. I’ll pay you out! Ah, so you won’t say good evening when you meet me!”
Habría continuado durante mucho rato, pero Madame de Marelle había abierto la puerta del palco y huía entre la multitud, buscando a ciegas la salida. Duroy emprendió la marcha tras ella y se esforzó por alcanzarla, mientras Raquel, al verlos huir, gritaba triunfante: «Detenedla, me ha robado al novio».
La gente empezó a reír. Dos caballeros, por diversión, agarraron a la fugitiva por los hombros y trataron de hacerla volver, intentando además besarla. Pero Duroy, habiéndola alcanzado, la liberó a la fuerza y se la llevó a la calle. Ella saltó a un carruaje vacío que estaba parado en la puerta. Él saltó detrás de ella y, cuando el cochero preguntó: «¿A dónde, señor?», respondió: «A donde quiera».
El coche arrancó lentamente, dando sacudidas sobre los adoquines. Clotilde, presa de una especie de ataque histérico, se quedó sentada, ahogándose y jadeando con las manos cubriéndose el rostro, y Duroy no sabía qué hacer ni qué decir.