una pistola empezó a disparar, señalando lo mucho mejor que se mantenía la línea levantando el brazo. Luego dijo: > «Ahora vamos a almorzar; ya han pasado las
Fueron a un restaurante vecino. Duroy apenas habló. Comió para no parecer asustado y luego, durante la tarde, acompañó a Boisrenard a la redacción, donde hizo su trabajo de forma distraída y mecánica.
Lo creyeron valiente. Jacques Rival pasó por allí durante la tarde, y se acordó que sus padrinos pasarían a buscarlo en un landó a las siete de la mañana siguiente para dirigirse al Bosque de Le Vésinet, donde tendría lugar el encuentro.
Todo esto había ocurrido de manera tan inesperada, sin que él participara, sin decir una sola palabra, sin dar su opinión, sin aceptar ni rechazar, y además con tanta rapidez, que estaba atónito, aterrorizado y apenas era capaz de comprender lo que estaba pasando.