“Querido, siempre olvidas la mitad de los encargos que te confío para el
Él gruñó:
«Me preocupa a más no poder, ese ministro tuyo. Es un zoquete».
Ella comentó en voz baja:
«Él no es más mi ministro que el tuyo. Te es más útil a ti que a mí».
Se volvió a medias hacia ella y dijo con burla:
«Perdón, pero él no me corteja a mí».
Ella observó despacio: “Ni a mí tampoco; pero nos está haciendo la fortuna”.
Guardó silencio unos momentos y luego prosiguió: > «Si tuviera que elegir entre tus admiradores, seguiría prefiriendo a