anterior a que tuviera lugar.
No pudo menos de observar el estado de excitación y agitación en que se encontraban todos los miembros de la familia, y por ciertas indirectas soltadas en la conversación dedujo que a todos les preocupaba la impresión que él pudiera causarle a la princesa. Pero los Yepantчин, uno y todos, creían que Mishkin, en su sencillez de espíritu, era totalmente incapaz de comprender que ellos pudieran sentir inquietud alguna por su causa, y por esta razón todos lo miraban con temor e intranquilidad.
A decir verdad, él le concedía maravillosamente poca importancia al próximo acontecimiento. Estaba ocupado con pensamientos completamente diferentes. Aglaya se volvía cada hora más caprichosa y sombría, y eso lo afligía. Cuando le dijeron que se esperaba a Evgueni Pávlovich, manifestó un gran entusiasmo y dijo que hacía mucho que deseaba verlo, y por alguna razón estas palabras no le agradaron a