cuerpos como especialmente en sus ojos, cuando la roca era partida; así que enviaron hombres a consultar al oráculo de Delfos cuál era la causa de aquella dificultad. Y la pitia, según refieren los propios hombres de Cnido, les dio esta respuesta en verso
“No fortifiquéis el lugar con torres, ni cortéis el istmo; Zeus habría hecho de vuestra tierra una isla, de haberlo querido”.
Cuando la pitia hubo dado este oráculo, los habitantes de Cnido no solo cesaron en sus excavaciones, sino que se entregaron a Harpago sin resistencia cuando este avanzó contra ellos con su ejército.
- También estaban los pedaseos, que habitaban en el interior por encima de Halicarnaso; y entre ellos, siempre que va a suceder algo perjudicial ya sea para ellos mismos o para sus vecinos, a la sacerdotisa de Atenea le sale una gran barba: esto les sucedió tres veces. Estos fueron los únicos de todos los alrededores de Caria que resistieron durante algún tiempo a Harpago, y le causaron