quemado. Y queman a los adivinos de la manera descrita también por otras causas, llamándolos falsos profetas. Ahora bien, cuando el rey ejecuta a alguno, no deja con vida a sus hijos tampoco, sino que da muerte a todos los varones, sin hacer ningún daño a las hembras. 70. De la siguiente manera hacen los escitas sus juramentos con quienquiera que los hagan: vierten vino en una gran copa de barro y mezclan en él sangre de aquellos que están prestando juramento mutuo, haciéndose un pinchazo con un punzón o cortándose con un puñal un poco el cuerpo, y luego sumergen en la copa una espada, flechas, una hacha de guerra y una jabalina; y habiendo hecho esto, invocan muchas maldiciones sobre el quebrantador del juramento, y después se lo beben de un trago, tanto los que prestan el juramento como los más honorables de entre los
- El lugar de enterramiento de los reyes está en el país de los gerrios, el lugar hasta el cual el Borístenes es navegable. En este lugar, cuando su rey ha muerto, hacen una gran excavación cuadrada en la tierra; y cuando la tienen preparada, toman el cadáver (estando el cuerpo cubierto de cera, el vientre abierto y limpio, y luego vuelto a coser tras haber sido rellenado de cipero picado, especias, simiente de perejil y anís) y lo transportan en un carro a otra nación. Entonces, aquellos que reciben el cadáver así transportado hacen lo mismo que los escitas reales, es decir, se cortan una parte de la oreja, se rapan el cabello alrededor, se hacen cortes por todos los brazos, se desgarran la frente y la nariz, y se pasan flechas por la mano izquierda. Desde allí transportan en el carro el cadáver del rey a otra de las naciones sobre las que gobiernan; y aquellos a quienes llegaron antes los acompañan: y cuando han recorrido todas las regiones transportando el cadáver, entonces se hallan en el país de los gerrios, que tienen sus asentamientos más alejados que todas las naciones sobre las que gobiernan, y han llegado al lugar donde está el sepulcro. Después de eso, tras haber