polemarcas, sin ser de la casa real, y el de los atenienses, Temístocles, hijo de Neocles. Sin embargo, permanecieron allí pocos días, pues llegaron enviados de Alejandro, hijo de Amintas el macedonio, que les aconsejaron que se marcharan de allí y no permanecieran en el paso para ser pisoteados por el ejército invasor, haciéndoles saber al mismo tiempo tanto el gran número del ejército como las naves que tenían. Cuando estos les dieron tal consejo, siguieron el parecer, pues pensaban que el consejo era bueno y el macedonio era evidentemente bien dispuesto hacia ellos. Asimismo, según creo, fue el miedo el que los persuadió a ello, cuando se les informo de que había otro paso además de este hacia la tierra de tesalia por la Alta Macedonia, a través de los perrebios y de la ciudad de Gonno, la ruta por la cual el ejército de Jerjes hizo en efecto su entrada. Así pues, los helenos bajaron de nuevo a sus naves e hicieron el camino de regreso al
- Tal fue la expedición a Tesalia, la cual tuvo lugar cuando el rey estaba a punto de pasar de Asia a Europa y se encontraba ya en Abidos. Así pues, los tesalios, al verse privados de aliados, se pasaron desde entonces al bando de los medos de buena gana y ya no a medias, de modo que, en el transcurso de los acontecimientos, resultaron muy útiles para el rey.
- Cuando los helenos hubieron regresado al Istmo, deliberaron, teniendo en cuenta lo que había dicho Alejandro, sobre dónde y en qué regiones debían entablar la guerra: y la opinión que prevaleció fue la de custodiar el desfiladero en las Termópilas; pues se veía que era más estrecho que el que conducía a Tesalia y, al mismo tiempo, era único, y estaba también más cerca de su propia tierra; y en cuanto al sendero por medio del cual fueron capturados aquellos de los helenos que cayeron en manos del enemigo en las Termópilas, ni siquiera sabían de su existencia hasta que fueron informados por los habitantes de Traquis después de haber llegado a las