CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Página 238 de 877
Table of Contents

Libro II. Euterpe

los asnos y se los llevó a casa, habiendo cumplido lo que su madre le había ordenado. (e) Ante esto, el rey, cuando se le informó que el cadáver del ladrón había sido robado, mostró una gran cólera; y deseando por todos los medios descubrir quién podía ser el que ideaba estas cosas, hizo lo siguiente —al menos eso contaban, aunque yo no doy crédito al relato—: hizo que su propia hija se sentara en el lupanar y le ordenó que recibiera a todos por igual, y que antes de tener relaciones con cualquiera lo obligara a contarle cuál había sido la acción más astuta y cuál la más impía que hubiera hecho en toda su vida; y quienquiera que le relatara lo acontecido con el ladrón, debía apresarlo y no dejarlo marchar. Cuando ella cumplía lo mandado por su padre, el ladrón, al enterarse del propósito con que se hacía esto y deseando ganarle la partida al rey en ingenio, procedió de este modo: cortó un brazo por el hombro a un hombre recién fallecido y se fue con él bajo la capa; y habiendo entrado donde la hija del rey, y habiéndsele preguntado lo mismo que a los demás, relató que había cometido la acción más impía cuando le cortó la cabeza a su hermano, el cual había caído en una trampa en la cámara del tesoro real, y la acción más astuta al emborrachar a los guardias y descolgar el cadáver colgado de su hermano. Ella, al oírlo, intentó atraparlo, pero el ladrón le tendió en la oscuridad el brazo del cadáver, que ella asió y sostuvo, creyendo que sostenía el brazo del hombre mismo; mas el ladrón lo dejó en sus manos y huyó, escapando por la puerta. (f) Cuando también esto le fue comunicado al rey, al principio quedó admirado por la agudeza mental y la audacia del sujeto, y después mandó emisarios a todas las ciudades pregonando un indulto general para el ladrón y prometiendo asimismo una gran recompensa si se presentaba ante él. El ladrón, confiando en el bando, se presentó al rey, y Ramsinito se maravilló enormemente de él y le entregó a esta hija suya por esposa, considerándolo el más sabio de todos los hombres; pues así como los egipcios se distinguían de los demás hombres, así lo hacía él de los demás

238