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Book IV. Melpomene

brave defence but forgot their former threat and fled in confusion ever further towards the North to the desert region. The Scythians however, when the Agathyrsians had warned them off, did not attempt any more to come to these, but led the Persians from the country of the Neuroi back to their own

  1. Y como esto duraba mucho tiempo y no cesaba, Darío envió a un jinete a Idantirso, rey de los escitas, y le dijo lo siguiente: «Hombre portentoso, ¿por qué huyes sin cesar, cuando podrías hacer una de estas dos cosas?: si te crees capaz de hacer frente a mi poder, detente, deja de andar vagando y combate; pero si te reconoces demasiado débil, cesa también en tal caso de huir y preséntate ante tu señor para hablar con él, trayéndole presentes de tierra y agua». 127. A esto le respondió el rey de los escitas Idantirso de la manera siguiente: «Mi situación, oh persa, es esta: nunca jamás he huido por miedo, ni antes de ahora de ningún otro hombre, ni ahora de ti; ni he hecho ahora nada distinto de lo que solía hacer también en tiempo de paz. Y en cuanto al motivo por el cual no combato contigo de inmediato, también te lo voy a declarar. No tenemos ciudades ni tierras sembradas por cuya captura o devastación debamos temer y presentaros batalla más deprisa; pero si es necesario a toda costa llegar a esto sin tardanza, sabed que tenemos los sepulcros en donde están enterrados nuestros padres; venid, pues, ahora, encontradlos e intentad destruirlos, y sabréis entonces si combatiremos con vosotros por los sepulcros o si no combatiremos. Antes de eso, sin embargo, a menos que nos dé la gana, no entraremos en combate contigo. Sobre el combate, baste con lo dicho; mas en cuanto a señores, no reconozco a ninguno sobre mí, sino a Zeus, mi antepasado, y a Hestia, la reina de los escitas. A ti, en lugar de presentes de tierra y agua, te enviaré tales cosas como es justo que recibas; y en respuesta a tu afirmación de que eres mi señor, a eso te digo: ¡mal te irá!». Este es el proverbial «dicho de los escitas».
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