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Book V. Terpsichore

ahora tienes, conciente en hacer esto y no te opongas, no sea que los espartanos tomen respecto a ti una decisión distinta de la deseada. No te exigimos que repudies a la esposa que tienes, sino que le otorgues todo lo que le das ahora y que al mismo tiempo tomes en tu casa otra esposa además de esta, para que te dé descendencia». Cuando le hablaron de este modo, Anaxandríades consintió, teniendo dos esposas, algo que de ningún modo era costumbre en Esparta. 41. Poco tiempo después, la esposa que había llegado más tarde dio a luz a este Cleómenes del que hemos hablado; y justo cuando estaba trayendo a la luz a un heredero del reino de los espartanos, la primera esposa, que hasta entonces había sido estéril, concibió de algún modo, coincidiendo precisamente en ese momento; y aunque verdaderamente estaba encinta, los parientes de la esposa que había llegado después, al enterarse, clamaron contra ella diciendo que hacía una vana jactancia y que pretendía hacer pasar por suyo a un hijo ajeno. Como mostraban gran indignación, a medida que se acercaba el momento, los Eforos, incrédulos, se sentaron a vigilar a la mujer durante el parto; y ella dio a luz a Dorieo y enseguida concibió a Leónidas y tras él de inmediato a Cleómbroto —incluso algunos dicen que Cleómbroto y Leónidas eran mellizos—. La esposa que había dado a luz a Cleómenes y había llegado después de la primera, siendo hija de Primétades, hijo de Demármeno, no volvió a tener más hijos. 42. Ahora bien, se dice que Cleómenes no estaba en su sano juicio, sino al borde de la locura, mientras que Dorieo era el primero de todos sus coetáneos y estaba convencido de que obtendría el reino por sus méritos. Viendo pues que tenía esta opinión, cuando Anaxandríades murió y los lacedemonios siguieron la costumbre habitual de instaurar en el trono al mayor, es decir, a Cleómenes, Dorieo, indignado y considerando que no

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