rey —dijo—, los hombres de las islas están contratando un ejército de diez mil jinetes, y con él pretenden marchar a Sardis y luchar contra
Y Creso, suponiendo que lo que aquel le informaba era verdad, dijo:
«¡Ojala pusieran los dioses en el pensamiento de los habitantes de las islas venir con caballos contra los hijos de los lidios!».
Y él respondió y dijo:
«Oh rey, veo que deseas fervientemente atrapar en tierra firme a los hombres de las islas montados a caballo; y no es irrazonable que desees esto: ¿qué otra cosa crees, sin embargo, que los hombres de las islas desean y han estado rogando desde el momento en que oyeron que ibas a construir naves contra ellos, sino poder atrapar a los lidios en el mar, para tomar venganza de ti por los helenos que habitan en tierra firme, a quienes mantienes esclavizados?»
Creso, según se cuenta, quedó muy complacido con esta conclusión y, atendiendo a su sugerencia —pues juzgó que hablaba con