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nydus/The Age of InnocencePublic
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XII

El Nueva York de la vieja usanza cenaba a las siete, y la costumbre de las visitas después de cenar, aunque ridiculizada en el círculo de Archer, aún prevalecía de manera general.

Mientras el joven paseaba por la Quinta Avenida desde Waverley Place, la larga arteria estaba desierta a excepción de un grupo de carruajes detenidos frente a la casa de los Reggie Chivers (donde había una cena para el duque), y la figura ocasional de un caballero de edad avanzada, con pesado abrigo y bufanda, que subía los escalones de piedra rojiza y desaparecía en un vestíbulo iluminado por gas.

Así, al cruzar Washington Square, Archer reparó en que el viejo señor du Lac estaba visitando a sus primas las Dagonet, y al doblar la esquina de la calle West Tenth vio al señor Skipworth, de su propio bufete, evidentemente encaminado a hacerle una visita a las señoritas Lanning.

Un poco más arriba en la Quinta Avenida, Beaufort apareció en el umbral de su puerta, recortado oscuramente contra un derroche de luz, bajó hasta su cupé privado y se alejó con rumbo a un destino misterioso y probablemente inconfesable. No era noche de ópera y nadie ofrecía ninguna fiesta, de modo que la salida de Beaufort era indudablemente de naturaleza clandestina.

Archer la asoció en su mente con una casita más allá de Lexington Avenue en la que hacía poco habían aparecido visillos con cintas y jardineras, y ante cuya puerta recién pintada se veía con frecuencia el cupé color amarillo canario de la señorita Fanny Ring.

Más allá de la pequeña y resbaladiza pirámide que conformaba el mundo de la señora Archer se extendía el barrio casi inexplorado habitado por artistas, músicos y «gente que escribía».

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